Una década de economía en el siglo XXI
2010-03-17 10:44
Por MA YAN y LIU XIAHUI*

Después del ataque del SARS y el terremoto en Sichuan y pese a los efectos negativos de la crisis financiera internacional y la recesión económica global, la economía china mantiene un ritmo de crecimiento rápido y estable, y su magnitud y calidad han experimentado grandes cambios en los primeros diez años del siglo XXI. La renta per cápita en los últimos años renovó sucesivamente el récord de 1.000, 2.000 y 3.000 dólares desde los 856 dólares de 2000, mientras que el PIB ascendió del sexto puesto al comienzo del actual milenio al tercero en 2008, y el volumen del comercio exterior saltó del séptimo puesto en 2000 al primero en cuanto a la exportación en 2009.
Incremento rápido, estable y constante
En los primeros diez años del siglo XXI, la economía china no sólo creció con rapidez, sino también con buena estabilidad y continuidad. Tanto su volumen total como el nivel per cápita lograron una acumulación rápida y el PIB mantuvo un incremento de dos dígitos, salvo en 2008 y 2009, años en los que redujo la velocidad por la influencia de la crisis financiera internacional.
En comparación con el crecimiento económico mundial en este decenio, el de la economía nacional fue cinco puntos porcentuales más altos. En 2005, el PIB de China superó al del Reino Unido y Francia y pasó a ocupar el cuarto puesto del mundo. Poco tiempo después, en 2008, desplazó a Alemania y se convirtió en la tercera economía del orbe.
Con la puesta en práctica de políticas preferentes y de subsidio a la agricultura, la producción agrícola china creció establemente y los cereales obtuvieron ricas cosechas en años consecutivos. La industria, sobre todo la pesada, logró un gran desarrollo y la producción industrial aumentó considerablemente, además de que muchos productos agrícolas e industriales importantes siguen ocupando los primeros puestos del mundo o logran avances importantes. En 2008, las producciones de granos, carne, algodón, cacahuete, semilla de colza, frutas y té mantuvieron su liderazgo en el mercado mundial, mientras la de caña de azúcar se ubicó en el tercer puesto y la de soya en el cuarto. Entre las producciones industriales destacan la de acero, carbón, cemento, televisores y tejidos de algodón, primeras en el planeta, la generación de energía eléctrica, segunda, la de azúcar, tercera, y la extracción de crudo, quinta.
En estos diez años ha disminuido constantemente la disparidad con los países desarrollados en el volumen total de la economía. Después que la renta per cápita de China sobrepasó los 1.000 dólares por primera vez en 2002, superó los 2.000 en 2006 y alcanzó los 3.000 en 2009, es evidente que el país da pasos firmes en el camino de la edificación integral de una sociedad modestamente acomodada.
Más razonable estructura económica
En los primeros diez años del siglo XXI, la estructura económica de China experimentó un cambio obvio y activo, gracias a las políticas estratégicas de
El desarrollo económico ha fomentado el proceso de urbanización, cuyo índice alcanzó el 45,7% en 2008, ascendiendo siete puntos porcentuales en relación con 2000. Gran parte de la población rural se ha desplazado hacia las ciudades. Con la potenciación de la construcción de infraestructuras, como las vías de comunicación, la red de telecomunicaciones, la generación de energía eléctrica, etc., y la reducción y exención de los impuestos agrícolas y el incremento de diversos tipos de subsidios, los habitantes rurales obtienen cada día mayores ingresos y las instalaciones infraestructurales del campo mejoran mucho. El desarrollo económico entre las ciudades y las zonas rurales tiende a ser más concertado.
El sector terciario ocupa una proporción cada día mayor en el desarrollo industrial, representando el 42,6% en 2009, con un aumento de 3,6 puntos porcentuales más altos en relación con 2000. El volumen global de venta al por menor de los productos de consumo de toda la sociedad se eleva anualmente a un ritmo promedio del 13,8% y el valor agregado del sector financiero sube a un ritmo promedio de un 12,5%. En 2009, la suma restante de todo tipo de préstamos de establecimientos financieros alcanzó los 40 billones de yuanes, cuatro veces más que en 2000.
Mejor calidad del crecimiento económico
En los albores del siglo XXI, gracias a la rápida expansión económica nacional, los ingresos financieros del Estado y las ganancias empresariales presentan una tendencia de crecimiento acelerado y el rendimiento económico muestra una mejoría evidente. Las medidas tomadas para ahorrar energía y reducir las emisiones han logrado los efectos iniciales previstos y la operación económica eleva constantemente la calidad.
Los ingresos financieros del Estado aumentaron cinco veces a lo largo de esta década, o sea, se duplicaron cada dos años, ascendiendo desde los 1.339.500 millones de yuanes en
El alza acelerada de este indicador ha permitido a China acumular una gran cantidad de fondos, con los que el Estado puede fortificar los eslabones débiles en el desarrollo económico y social y engrandar el apoyo a las zonas atrasadas y grupos de bajos ingresos, garantizando con eficacia el desarrollo armonioso y estable de la economía y la sociedad.
Al mismo tiempo, el rendimiento económico de las empresas industriales también se ha elevado notoriamente. De
En 2008, el consumo de energía por unidad de producto interno bruto fue de 0,95 toneladas de carbón estándar por cada 10.000 yuanes, una rebaja del 31,7% en relación con 2000.

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